Halloween no consiste en ponerse unas orejitas de gata, pintarse unos bigotes con lápiz de ojos y embutirse en un maillot de zorrona. Eso es para las niñatas (ja ja). Lo que mola es ser como Lindsay Lohan en Chicas malas, donde aparece vestida de bruja con una piñata deforme y la cara pintada de verde en una fiesta de disfraces, mientras el resto de las chicas van vestidas como putas (léase de gatitas o de conejitas), y todas rompen en carcajadas al verla. Pero, ¿sabes qué? ¡Al final se queda con el guapo de la película! ¡Y se gana el respeto de todos! Así que para el próximo Halloween, nada de disfrazarse de enfermera o de colegiala traviesa. Inspírate en lo que hicieron tres de las damas más astutas que conocemos y ¡ponte algo bien grotesco!
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MERYL SMITH, NUEVA YORK
Es un disfraz de “yo pariéndome a mí misma” o “yo naciendo” o algo así. Es de lejos el disfraz más difícil que he confeccionado nunca, y el que más me ha hecho sudar. Sudé como una condenada, más incluso que el año pasado, cuando me disfracé de Timothy Treadwell, de Grizzly Man, mientras se lo comía el oso, y tuve que quedarme toda la noche en la calle, fuera de la fiesta, sudando como una perra embutida en aquel traje peludo de oso gigante, esperando a que anunciaran al ganador del concurso de disfraces (yo, por supuesto).
Tardé unas veinte horas en confeccionar este disfraz, sobre todo porque está hecho íntegramente a mano y porque no sé coser muy bien. Utilicé mosquiteras metálicas para darle forma a la barriga, las tetas y la cabeza, y una malla de color carne para el resto del cuerpo. La vagina consiste simplemente en tela plegada y pelo pegado. Es curioso lo fácil que resulta hacer una vagina.
Después de enfundarme en la malla y meter un montón de relleno de algodón, me puse colorete rojo en toda la cara, un gorro de natación y me rocié por la cabeza mermelada de fresa y requesón. Los guantes fueron el toque final.
Casi no puedo caminar con el disfraz puesto, y la comida de la cara se me reseca y se vuelve pegajosa al cabo de un rato, pero si consigo llegar a otro concurso de disfraces este año, ¡seguro que gano! |
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| Foto de Tony Campbell |
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MISS PUSSYCAT, NUEVA ORLEANS
Es un disfraz de “gente peluda en bañador”. Es aterrador y trendy al mismo tiempo.
Hay tres cosas que hacen un buen disfraz de Halloween: 1) que vayas disfrazado y la gente no te reconozca, 2) que pese a ir disfrazado puedas hablar con la gente y divertirte (por ejemplo, beber sin tener que quitarte nada) y 3) que varias personas vayan como tú. Un disfraz colectivo siempre causa revuelo.
Este disfraz es muy fácil de hacer. Coges una tela que se llama crepe de lana y te la pegas por toda la cara, las piernas, el torso, las manos, etc. La hay en diferentes tonos de pelo natural. Queda genial con bañador o con ropa moderna convencional. Y, por supuesto, puedes disfrazarte de hombre lobo poniéndote unos colmillos grandes y maquillándote los ojos.
Para comprobar si funcionaba como disfraz, me fui al bar de siempre con mi cohorte peluda, Shopping Bear. Eric, el propietario, NO nos reconoció, pero estaba preocupado porque había un partido de pretemporada de los Saints y pensó que quizá éramos hinchas.
Por cierto, es muy difícil quitarse esto, así que es un disfraz de larga duración. Por ironías de la vida, después de las fotografías, Shopping Bear empezó a trabajar en una peluquería. ¡No lo digo en broma! Puedes llamar a Salon Diversions y preguntar.. |
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| Foto de Jonnie Craig |
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MARGARITA LOUCA, LONDRES
Es un disfraz de “Mary-Kate Olsen surrealista en un universo paralelo”. En lugar de ser terriblemente anoréxica y no comer nada, tiene obesidad mórbida y acaba de zamparse a su hermana Ashley (que está semimasticada y cubierta de sangre, intentando trepar y escapar por la boca).
No sé por qué pensé en que se comiera a su gemela, pero la opción era ésa o disfrazarme de Varg Vikernes, el de Burzum, con la cabeza atravesada por un campanario o bien de Owen Wilson ODing (pero creo que para eso aún es demasiado pronto).
Para hacerlo me tomé un montón de analgésicos, me senté en casa y me puse a coser como una posesa un disfraz de gorda y una boca gigante a las seis de la madrugada. Está todo confeccionado con alambre, varias telas, un montón de relleno de poliéster y tanta sangre como fui capaz de retener en la boca. Fabriqué las mandíbulas superior e inferior con alambre, cosí a mano el relleno y luego monté las encías, los labios y los dientes de la misma manera, más o menos. Después hice unos brazos muy básicos y los rellené. Entonces me puse unas mallas y un top y me los rellené hasta que prácticamente no podía moverme. Me embadurné la cara con látex y sangre, me coloqué el artilugio de la boca, me rocié con más sangre y puse cara de susto. ¡Tacháaan! |
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